Estamos transitando el 300 aniversario de la institucionalización de la francmasonería, y como una vez ocurrió en Londres, ciudad donde nació la masonería especulativa; en La Plata, se reunieron los hombres más prestigiosos de la ciudad e instalaron una logia especulativa de hombres ilustres. El 16 de agosto de 1885 fue fundada oficialmente con más de cincuenta miembros la Logia La Plata, como también su Capítulo escocista que se reunió en paralelo otorgando hasta el grado 18 del rito escocés.

Pero no será hasta el año 1887, cuando logró superar las dificultades iniciales y se encaminó a ser la logia más numerosa de la República Argentina, llegando a estar conformada por hasta 200 masones.

El Templo estaba decorado lujosamente y en estricta sujeción al ritual del Escocismo. Tenía capacidad para ciento cincuenta personas, y fue sin embargo pequeño para contener el número de hermanos que asistieron ese día, lo que demuestra cuán grande es la unión y amistad que reina entre nosotros.

La gran concurrencia de hermanos; la profusión de luces y flores; las hermosas columnas cinceladas bronceadas; el elegante dosel de riquísima tela de seda; el bien pintado cielo tachonado de estrellas; y la artística decoración de las paredes de las que pendían cuadros con inscripciones de los principales dogmas de la institución, daban a aquel recinto el más agradable golpe de vista y revelaban que los encargados de dirigir la obra son antiguos maestros de la Orden.

Después que el Venerable de la Logia abrió los trabajos al primer grado simbólico, dejó entrar a los hermanos visitantes y a las Comisiones que representaban a las siguientes logias: Luz y verdad, Regeneración, Unione Italiana, Egalité Humanité, Moralidad, Hijos de Hiram y Primera Argentina, etc., con los honores debidos.  

Acto continuo mandó formar las Columnas de Acero, y envió una diputación de once hermanos con las correspondientes Estrellas para que condujeran al Templo la Comisión Instaladora nombrada por el Gran Maestro y el Directorio de la Orden.

Descendió luego el Venerable del trono y suspendiendo los trabajos en el grado de aprendiz, fue a situarse a la puerta del Templo donde depositó su mallete y la espada sobre un cojín, haciéndolo igualmente con los suyos los hermanos Primer Vigilante y Segundo Vigilante.

El presidente de la Comisión Instaladora, nombró unA comisión de nueve hermanos para que condujeran al Templo al Venerable Hermano electo de la logia Manuel H. Langenheim a quien recibió el juramento haciéndolo prestar enseguida al Primer Vigilante Felipe G. Becher, al Segundo Vigilante Pedro Benoit, al Orador Faustino J. Jorge y al Secretario Arnold Nillus, que debían regir los trabajos de la logia en el siguiente año masónico.  

Dio luego posición de su puesto al Venerable de la logia y demás Dignatarios y Oficiales pronunciando después una elocuente pieza de arquitectura análoga al acto”.

En lo que atañe al órgano administrativo de los grados superiores del rito escocés, con la federalización de la ciudad de Buenos Aires en 1880, el Capítulo Central Argentino con sede en dicha ciudad había quedado limitado a la jurisdicción sobre las logias que trabajaban en la Capital Federal; y la provincia, que había fundado una nueva capital, había quedado sin Capítulo propio. Recién el 16 de agosto de 1885, en la misma instalación oficial de la Logia La Plata, el Supremo Consejo instaló el Capítulo Provincial “La Plata” que administró todas las logias capitulares bonaerenses.

Cerrados los trabajos por el Venerable, después de correr el Tronco de Beneficencia, fueron invitados todos los hermanos presentes a un modesto lunch que fue servido en la sala de Pasos Perdidos y en el que reinó la mayor fraternidad y alegría, pronunciándose entusiastas brindis.

Acto continuo los hermanos de altos grados procedieron a la apertura del Capitulo donde fue recibida la Gran Comisión Instaladora delegada por el Muy Poderoso Supremo Consejo del Grado 33 y compuesta de los Poderosos Ilustres Hermanos Dr. Mariano Larsen, Soberano Gran Comendador y los Inspectores Generales Pedro A. Cáceres y Canmont.   

Una vez que dicha comisión penetró al Templo con todos los honores procedió a recibir el juramento a los Caballeros Rosa Cruz fundadores, y dándoles posesión de sus respectivos puestos, proclamó solemnemente instalado el Soberano Capitulo La Plata”.

Finalmente, la Logia y su Capitulo, tal cual fueron instalados, perduraron hasta 1909, donde por diferencias con el órgano administrativo que les otorgaba regularidad, decidieron independizarse, llegando sus trabajos a perdurar hasta los primeros años de la década del veinte.

El H. Orador de la Logia.