Nuestra Independencia: Un Juego de Tronos.

 

Nos encontramos transitando el bicentenario de la declaración de la independencia y como es sabido, la masonería a través de sus hombres ha tenido gran importancia en los acontecimientos de principios del siglo XIX que desencadenaron la revolución de 1810 y la posterior declaración de independencia de 1816. Existen pruebas de la existencia de una Logia llamada Independencia que trabajó en la ciudad de Buenos Aires en esa época, por lo tanto podemos afirmar que se trataba de una masonería independentista, pero no de una masonería republicana como la que incitó la Revolución Francesa de 1789.

Lo más probable es que la masonería del Rio de la Plata que había llegado de Europa y que en un principio se inspiraba en las ideas republicanas de Francia y de Cádiz, se fuera convirtiendo gradualmente en una masonería monárquica como la inglesa, por la gran influencia de los comerciantes y diplomáticos ingleses en las costas del Rio de la Plata.

El principal antecedente independentista había sido la revolución de mayo de 1810 que se había podido realizar gracias a la crisis de legitimidad que produjo la invasión del Emperador Napoleón en España y el cautiverio de Carlos IV y su hijo Fernando VII.

En el Cabildo Abierto de mayo de 1810 había triunfado la propuesta del masón Castelli de la Logia Independencia y su “teoría de la retroversión de la soberanía” que consistía en que, estando cautivo el rey, la soberanía que tenía España sobre América había caducado junto con sus autoridades, por lo tanto la soberanía del monarca tenia que volver al pueblo y éste nombrar un gobierno en su representación.

El segundo antecedente fue la Asamblea del año XIII, convocada tras las revueltas de los vecinos de Buenos Aires que provocó la caída del Primer Triunvirato en el año 1812. La Asamblea estaba constituida en su mayoría por miembros de la Logia Lautaro y a pesar de haber sido convocada exclusivamente para declarar la independencia y para sancionar una constitución, finalmente no hizo ninguna de las dos cosas, solo se limitó a remplazar parte de la legislación colonial vigente.

Llegado el año 1814 por la caída de Napoleón, vuelve el Rey Fernando VII a reinar España y sus posesiones en ultramar. Inmediatamente el Directorio envió a España al hermano Bernardino Rivadavia a entrevistarse con la Corona para explicar que aquella “revolución de 1810” solo había sido una revuelta de algunos vecinos de Buenos Aires y que como siempre, se seguía fiel a Su Majestad y a la Corona Española.

Para el año 1815 asume como Director Supremo Carlos María de Alvear miembro de la Logia Lautaro, quien tenía la idea de que las Provincias Unidas del Rio de la Plata tenían que estar bajo el protectorado de un país que no sea España; a tal efecto es enviada una comisión secreta a Londres constituida por los hermanos masones Belgrano, Rivadavia y Sarratea para pactar con Carlos IV de España coronar a su hijo menor Francisco de Paula rey del “Reino Unido del Rio de la Plata, Perú y Chile”, asegurándole una pensión vitalicia para él y sus sucesores de 100 mil Duros al año.

A pesar de haber firmado los documentos concernientes, este plan secreto nuca fue tratado en el Rio de la Plata y se pasó a buscar otro príncipe a quien coronar; ya que hubiera sido ridículo echar al rey Fernando VII para coronar a su hermano menor.

Y así se llegó a 1816; elegida la ciudad de San Miguel de Tucumán por ser un punto intermedio entre el Perú y el Rio de la Plata. Las cesiones del Congreso comenzaron el 24 de marzo de 1816 estando presentes 33 diputados que representaban a distintas provincias del actual territorio de Argentina y Perú; los representantes estaban conformados por 18 abogados, 9 sacerdotes, 2 frailes y 4 militares. Dentro de los objetivos de esta Asamblea Legislativa y Constituyente que funcionó hasta 1820 estaban: Declarar la independencia, establecer la forma de Estado, establecer la forma de Gobierno y sancionar una Constitución.

Pero no todas las sesiones de esta Asamblea fueron públicas; existieron sesiones y actas secretas por los delicados temas tratados en ellas. En la sesión secreta del 6 de Julio por la mañana fue interrogado por los diputados el General Belgrano que había sido embajador dos años en Londres. El hermano Belgrano expuso que si bien años atrás la tenencia en Europa era “republicarlo todo”, en la actualidad la tendencia estaba dirigida a “monarquizarlo todo” y estando España debilitada por las armas francesas, lo más conveniente para estas tierras sería adoptar la forma de una monarquía inca con capital en Cuzco.

La propuesta del creador de nuestra bandera nunca fue posible, porque aunque hubo una comisión encargada de buscar en Centroamérica al heredero de la dinastía inca, éste se trataba de un anciano que estaba bajo cautiverio de los españoles.

Pero ésta no fue la única propuesta monárquica que se trató en secreto; también se propuso a un miembro de la casa de Borbón-Parma para coronarlo en el Rio de la Plata. Con este fin se envió al canónigo José Valentín Gómez a Paris a entrevistarse con Carlos Luis de Borbón duque de Luca. Esta propuesta fue aprobada por el Directorio el 3 de noviembre de 1816 y posteriormente desestimada, entre otras cosas porque el duque tenia tan solo 17 años y no sabía hablar español.

Pero sí hubo un proyecto que fue discutido seriamente como estrategia político-militar por el avance del ejército portugués. Ante la ocupación portuguesa en la provincia oriental y ante el temor de que ésta se extendiese, hubo tratativas monárquicas impulsadas por el Director Pueyrredón, que había enviado una comisión de diplomáticos, para que la misma monarquía portuguesa que se encontraba en el Brasil mande en estas latitudes. Ya que a la burguesía porteña y la clase dirigente de la época consideraban más peligroso el federalismo que proponía Artigas que tener al enemigo como soberano. Este es el motivo por el que el 9 de Julio de 1816 en el Congreso de Tucumán se firmó una declaración de independencia exclusivamente de Fernando VII, sus sucesores y la Metrópoli y no se realizó ninguna manifestación acerca de la forma de Gobierno y de Estado que se adoptaría en adelante. Pero al ser un Congreso Constituyente, estaban obligados a sancionar una constitución, cosa que recién hicieron en 1819. Sin embargo como todavía no habían encontrado un príncipe como dios manda, la Constitución sancionada por el Congreso fue una Constitución centralista y unitaria que omitía decir la forma de Estado y Gobierno.

Finalmente, como reacción a las políticas monárquicas, la Constitución de 1819 y el abandono de la provincia oriental; se intensificó la hostilidad entre las provincias del litoral y el Directorio de Buenos Aires. Por tal motivo las fuerzas federales avanzaron sobre Buenos Aires que fue abandonada a su suerte por el ejército nacional que lideraba San Martín, en una batalla que se conoció como la batalla de Cepeda o “la batalla de un minuto que definió un siglo” porque gracias a ella las políticas monárquicas del Directorio quedaron definitivamente enterradas y se definió que la forma de gobierno a adoptar sería la republicana, lográndose una verdadera independencia de Europa.

Fraternalmente, el H:. Orador de la logia.