Respetable Logia José Martí N°168

Bajo los Auspicios de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones

Diario La Verdad de 1896 Declaración de Principios

El día lunes 27 de enero de 1896  recibe en su casa particular de la calle 54 entre 12 y 13, el Director de la Biblioteca de la Universidad Nacional de La Plata Luis Ricardo Fors (grado 33.:) el primer número del órgano de la Masonería Argentina en la Provincia con un valor de $1.50 para la ciudad de La Plata y la Capital Federal para quienes se suscribieran y un valor individual de 0,05 para un número suelto.  Este diario aparecería todos los lunes durante alrededor de dos años.

Esta es su Declaración de Principios en su primer número:

La Masonería proclama ahora, como desde su origen ha proclamado siempre, la existencia de un principio creador, bajo el nombre de Grande Arquitecto del Universo.

No impone ningún límite a las investigaciones de la verdad, y exige a todos sus miembros la tolerancia a fin de garantizar a todos ellos esta libertad de investigación.

La Masonería abre su seno a los hombres de todas las nacionalidades, de todas las razas, y de todas las creencias, con tal que estas no sean contrarias a la xxxx (se encuentra borrado el documento).

La Masonería tiene por misión combatir la ignorancia bajo todas sus formas, y constituye una escuela de enseñanza mutua, cuyo programa se encierra en los siguientes lemas: obedecer las leyes del país, amar a sus semejantes, trabajar por la felicidad de la humanidad, por su progreso y pacifica emancipación. Su divisa es: Libertad, Igualdad, Fraternidad.

Por los principios se proclama y los fines que persigue, la Masonería es una institución universal, pero para la mejor realización de sus propósitos debe tomar para cada país el sello de su nacionalidad dentro de las prescripciones del Rito.

La Masonería propenderá a la realización de los propósitos consignados en el preámbulo de la Constitución Nacional.

De conformidad con las declaraciones de la Constitución Nacional, y dado el carácter cosmopolita que distingue al pueblo argentino, la Masonería propenderá a la fusión de un mismo sentimiento de nacionalidad de todos los hombres del mundo que habiten su suelo.

Abordará todas las cuestiones que encarnen un interés nacional, por medio de la propaganda levantada y la tolerancia, y no como partido político, sino como institución que anhela el progreso y el bienestar colectivo.

La masonería argentina no autoriza la existencia o fundación de otras Logias bajo su obediencia en otros países en que haya potencias masónicas reconocidas y no reconoce las establecidas, o que se establezcan en el territorio de la República, bajo la dependencia de orientes extranjeros.

Se exceptúan las que están establecidas en virtud de pactos internacionales.

Programa

(el primer párrafo se encuentra ilegible)

Pues bien, nuestro enemigo es el fanatismo; nuestro ideal es la libertad. Ahora dígasenos si la Masonería ha terminado su misión.

Pero lo que ha terminado seguramente, y hace por fortuna mucho tiempo es el período de conspiración que antes vivió la Masonería.

Nos quedan las formas, pero esas formas son despreciadas por quienes no conocen su significado; son nuestro rito, es decir la forma externa y universal de nuestros dogmas.

Religión es la historia del desarrollo de un ideal por un hombre en un momento culminante de la humanidad. Pero la Masonería es la condensación de todas las religiones examinadas con un criterio racional, universal, humano. Tiene sus dogmas: las fórmulas de la conquista de la libertad. Tiene su rito que es un lenguaje de acción simbólico, alegórico. Tiene su credo, cree en lo que la ciencia afirma., niega lo que la razón desecha.

Y, como signo de que todos creemos lo mismo, todos hacemos lo mismo en cada acto de nuestra vida masónica.

Por eso hoy nuestra institución se extiende en todos los países, se infiltra en todas las creencias, vive en todos los partidos, tolera todas las escuelas, acata todas las leyes, pero en todos los países predica la libertad; en todas las creencias proclama la nacionalidad, en todos los partidos predica la fraternidad; en todas las escuelas profesa la tolerancia, a todas las leyes lleva evolución y progreso.

En la provincia de Buenos Aires por el número de nuestros adeptos, por la cantidad de centros de vida masónica, necesitábamos un órgano que nos sirviese de medio de expresión, instrumento de propaganda, arma de polemica y gaceta de noticias de nuestra agrupación.

Esta necesidad viene a llenar. Nace humilde y pobre cual conviene a todo lo que nace.

Luchará por sus ideales con armas de buena ley. Ni la agresión personal ni la maledicencia hallarán lugar en sus columnas. No necesitamos para nuestras doctrinas nada más sino exponerlas. Ellas se abrirán camino entre los hombres de buena fe. Los malévolos no nos interesan sino para desearles buena voluntad.

Nuestro lenguaje será tan culto como sepamos expresarle, pero también reposado y digno. Si no aceptamos más  inspiraciones que las de la razón no podremos esperar otras cosa que nuestra tolerancia y nuestra benevolencia.

Procuraremos amenizar más su lectura y así haremos lugar a revistas críticas, noticias, correspondencias y artículos de colaboración sobre cuánto es la orden de la ciencia, del arte, de la industria y de la sociología pueda interesar a los amantes de la verdad.

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